Ir al contenido principal

Julián: más allá del autismo

 En la Escuela N° 12, un día llegó Julián, un niño nuevo para el segundo grado. Venía de otra escuela que su familia, a pesar del esfuerzo, ya no podía pagar. Julián tenía autismo y la adaptación a un lugar tan distinto, lleno de ruidos y nuevas caras, era un gran desafío para él, para sus maestras Lorena y Claudia, y para su querida mamá.

Los primeros días fueron difíciles. El bullicio del recreo, el timbre fuerte, las voces de tantos niños... todo era una avalancha para Julián. Se sentía desorientado, buscando refugio en sí mismo, dibujando en silencio. Las maestras Lorena y Claudia lo veían y se preocupaban, buscando la forma de ayudarlo a sentirse parte.
Un mes después, llegó el esperado día de los cumpleaños del mes. La tradición en la Escuela N° 12 era celebrar a todos los cumpleañeros juntos, con torta, canciones y muchos aplausos. La alegría llenaba el aula, pero para Julián fue demasiado. El ruido, los gritos de felicidad, las palmadas ruidosas... todo lo abrumó. Se tapó los oídos con fuerza, sus ojitos llenos de lágrimas, y se escondió debajo de su pupitre, deseando que todo terminara. Las maestras lo encontraron allí, chiquitito y asustado.
Al mes siguiente, el protagonista del cumpleaños era Julián. La preocupación en las maestras y en las madres del grado era grande. No querían que Julián volviera a sufrir en su propio festejo. Las mamás se unieron a Lorena y Claudia. Decidieron aprender, entender y cambiar. "Julián merece un cumpleaños feliz, a su manera", dijo una de las madres, y todas estuvieron de acuerdo.
Se pusieron manos a la obra. El aula se adornó con colores suaves, eligiendo el azul tranquilo que a Julián le gustaba. No habría ruidos estridentes. Los juegos eran dibujar, pintar, escribir cuentos, en silencio. Cuando llegó el momento de cantar el "Feliz Cumpleaños", las voces de los niños fueron dulces y bajitas. Y en lugar de los aplausos ruidosos, las maestras enseñaron a todos a mover sus manos en el aire, despacito, creando una "lluvia de aplausos" que era un suave aleteo de cariño y bienvenida.
Cuando la torta, con una única velita encendida, llegó frente a Julián, él levantó la mirada. Ya no había miedo en sus ojos, sino una luz de sorpresa y una pequeña, pero sincera, sonrisa. Sopló la vela, y un susurro de "¡Feliz Cumpleaños, Julián!" llenó el aire, acompañado de las manitas que se movían en señal de afecto.
Ese día, en la Escuela N° 12, no solo se festejó el cumpleaños de Julián. Se festejó la empatía, la comprensión y el amor que pueden unir a una comunidad. Las maestras Lorena y Claudia sintieron un nudo en la garganta al ver a Julián sonreír, verdaderamente feliz. Las madres de los compañeros entendieron que un gesto pequeño, hecho con cariño y conciencia, puede cambiar el mundo de un niño. Y Julián, por primera vez en su nueva escuela, sintió que no estaba solo, que era parte de algo hermoso y que, a su manera, era muy especial. Aquel cumpleaños se convirtió en un recuerdo imborrable, un faro de luz para recordar que con un poco de entendimiento, el corazón de todos se abre a la más pura y conmovedora de las alegrías.



Comentarios

Entradas populares de este blog

¡Presta atención a los dibujos de tus hijos!

La mayoría de los niños suelen dibujar muy a menudo, es su manera de expresarse, de contar cómo se sienten, qué hicieron en las vacaciones, a qué jugaron... pero no siempre los dibujos son de arcoíris y flores, hay muchos que como personas adultas los vemos y sabemos que algo no anda bien. ¿Será que está imitando algo que vio en la televisión? ¿será un dibujo de terror? ¿o estará dibujando lo que no puede poner en palabras? Muchas veces es su única manera de contar lo que sucede cuando están pasando por una situación de abuso o maltrato. Si los dibujos o juegos de tus niños te llaman la atención, no dudes en preguntarle: "¿qué quisiste dibujar? ¿quién es esta persona? ¿qué está haciendo?" y ante la más mínima sospecha de que puede estar siendo víctima de abuso es sumamente importante ir con un especialista. A veces ellos piden ayuda a gritos pero somos nosotros quienes no sabemos entender el lenguaje que tienen ellos y su manera de expresarse, por lo tanto:  Tengamos en...

En una clase virtual vi la realidad de mi "alumna irresponsable"

Trabajar con adolescentes no es tan sencillo. Los jóvenes van cambiando año tras año, cada vez parecen más adultos, o más niños, la verdad no lo sé. A veces quieren expresarse como si fueran unos ancianos llenos de sabiduría y en otras ocasiones pareciera que en vez de estar en primer año de la secundaria están empezando la primaria, todo les da risa, inventan palabras, gritan todo el día y se distraen con gran facilidad. Pareciera que nada les importa. Claro que a veces me enojo, porque me preparé por años para estar donde estoy y parecen no escuchar mis clases, pero también los entiendo, no siempre van a tener trece años. Mi nombre es Laura y soy la profesora de geografía de una escuela secundaria de Argentina. Amo mi trabajo, desde niña supe que la docencia era lo mío. Estoy a cargo de primer y tercer año, pero en esta ocasión quiero enfocarme en mis alumnos más jóvenes, los que acaban de terminar la primaria. Este año me tocó un grupo tranquilo, a pesar de que es un cambio imp...

La herida necesita ser curada, no tapada

Toma un cuerpo pequeño, a veces uno inmenso, una edad corta, o una avanzada, y te sumerge de a poco en el infierno,  convenciéndote de que es lo mejor y lo correcto, tu mundo se hace trizas, todo es incendio, obligándote a vivir en un universo paralelo. Primero te observa y después se decide, arrastra sus garras por fuera y por dentro, te toma del cuello, te habla lento, y su voz son tempestades que invaden tus sentidos, te acaricia el cabello, y todo se quiebra, y todo cae,  abraza tus extremidades  y estas ya no sienten, desaparecen. Te mira a los ojos y tu mirada se apaga, te besa en los labios y tu voz es silenciada, con sus manos recorre tu cuerpo, dejando en cada lado una marca, un hueco. Primero acaba con tu mente, con tus sueños, destrozando la confianza, sembrando miedos, te modifica la idea que tenías sobre el deseo, ya nada más importa que un peso, o un hueso. Luego prosigue con lo que se observa en tu reflejo, transformando en agua inquieta al espejo, llenando...